Carta de Juana Rivas a Rajoy, al Presidente del TC, al Fiscal General del Estado

España a 21 de agosto de 2017

Juana Rivas Gómez, de nacionalidad Española:

 

A​ ​la​ ​atención​ ​de​ ​los​ ​excelentísimos​ ​señores​ ​Mariano
Rajoy​ ​(Presidente​ ​de​ ​Gobierno),​ ​Jose​ ​Manuel​ ​Maza
(Fiscal​ ​General​ ​del​ ​Estado)​ ​y​ ​Manuel​ ​García-Pelayo
(Presidente​ ​del​ ​Tribunal​ ​Constitucional)

 

Muy señores míos:
Me dirijo personalmente a ustedes con el fin de que intercedan por mis hijos y por mí
en esta terrible situación en la que nos encontramos.
Yo​ ​estoy​ ​haciendo​ ​lo​ ​único​ ​que​ ​puedo​ ​hacer​ ​como​ ​madre​ ​para​ ​protegerlos​. Mis
únicos recursos son una pequeña maleta, una mínima cantidad de dinero y todo el
amor del mundo hacia mis dos hijos, lo mejor que me dio la vida.
El 18 de mayo de 2016 huí del infierno en el que vivíamos mis hijos y yo, sometidos a la
violencia diaria de su padre. Él​ ​es​ ​un​ ​maltratador​ ​reincidente​. Mis hijos son españoles
nacidos en España. Hemos permanecido en una pequeña isla italiana (tan grande como
50 campos de futbol) menos de 3 años. La casa está en un lugar aislado, en medio del
campo, a 8 kilómetos del único pueblo. Tanto mis hijos como yo hemos vivido historias
de terror en completa soledad, un maltrato severo físico y psicológico.
Y a nivel legal también somos víctimas de toda una cadena de despropósitos e
injusticias.
Me están llevando a un callejón sin salida con consecuencias irreparables para el resto
de nuestras vidas. ¡Ayúdennos por favor!
Yo​ ​no​ ​quiero​ ​evadirme​ ​de​ ​la​ ​ley​, y aun con todo el miedo que me ha producido todos
los precedentes, todavía confió en que la justicia española pueda reconducir toda la
serie de errores que a mí como madre se me escapan de las manos y oprimen mi
corazón.
En la primera sentencia la Jueza me pide que devuelva a mis hijos a nuestro verdugo
aun a pesar de saber que hay episodios de violencia, eso a fecha de 14 de diciembre.
Pero​ ​es​ ​que​ ​el​ ​12​ ​de​ ​Julio​ ​yo​ ​ya​ ​había​ ​puesto​ ​una​ ​denuncia​ ​manifestando​ ​el​ ​maltrato
al​ ​que​ ​estábamos​ ​sometidos​ ​a​ ​diario.

En la segunda sentencia se me vuelve a pedir que entregue a mis hijos al maltratador,
pero en esa sentencia se habla de otra situación familiar y de otra niña llamada Estela,
imagino que de algún caso anterior. Ahí, en un triste corta y pega que hasta a mí me da
vergüenza, queda en evidencia que​ ​lo​ ​que​ ​destrozará​ ​el​ ​resto​ ​de​ ​nuestras​ ​vidas​ ​ha
sido​ ​el​ ​desinterés​ ​de​ ​las​ ​instituciones​ ​judiciales​. Luego todos mis intentos se
desestiman sin preguntar siquiera a los niños, sin mirar la fiscalía los informes
psicológicos de mi hijo, sin que el juzgado los evalúe con las garantías legales que
marca la ley.
Señores,​ ​yo​ ​no​ ​he​ ​dejado​ ​de​ ​intentar​ ​el​ ​camino​ ​legal​ ​para​ ​proteger​ ​a​ ​mis​ ​hijos.​ Nunca
he perdido la esperanza. He acudido a todas las instancias oficiales. Ni siquiera me
rendí cuando el Tribunal Constitucional desoyó mi petición porque dijo que pedía
ayuda demasiado pronto. Tampoco cuando dos semanas después me dijo que ya era
demasiado tarde. De verdad que no pierdo la esperanza de que alguien nos proteja.
Hace​ ​tres​ ​días​ ​volví​ ​a​ ​pedir​ ​ayuda​ ​al​ ​mismo​ ​juzgado​ ​que​ ​tardó​ ​más​ ​un​ ​año​ ​en​ ​derivar
mi​ ​denuncia​ ​a​ ​Italia​. En ese entonces me dijeron que no podían atendernos porque el
maltratador no estaba en España. Hoy él se pasea libre en mi ciudad mientras yo me
escondo aterrorizada por mis hijos, con toda mi energía puesta en que ellos no acusen
esta situación insostenible, en que no noten el tamaño de mi miedo. ¿No​ ​pueden
detenerle​ ​ahora?​ ¿También tardarán otro año? ¿Es que todavía nadie va a ayudarnos?
Por favor señores, mis​ ​hijos​ ​y​ ​yo​ ​corremos​ ​un​ ​gran​ ​peligro​. Cierren los ojos unos
segundos e imaginen que soy su hija. Por favor, comprendan ustedes que mis niños no
pueden pagar las horribles consecuencias de errores cometidos por las instituciones.
Escapé de aquella isla donde nadie podía protegernos con la Ilusión de llegar a mi
amada tierra. Porque yo creía que España era uno de los países más pioneros y
avanzados en la protección de mujeres y niños que caen a manos de este terrorismo
doméstico que deja secuelas irreparables. Los dos niños han nacido en España y en el
caso del mayor aquí ha vivido hasta los 8 años, un juez español ya en 2009 me dio su
custodia porque su padre me pegaba ¿me la van a quitar ahora para dársela a él sin
haber atendido nuestro caso?.
Ahora llevamos un años y tres meses en España, en nuestra tierra. Por fin estábamos
tranquilos y recuperándonos.
Señores, yo allí estaba enfermando, somatizaba cada agresión. Al llegar a España seguí
todo el protocolo para las medidas de seguridad ante esta violencia. Mi hijo ha estado
meses en terapia y mejorando, tuvo su última sesión en junio. Estábamos​ ​los​ ​tres
recuperándonos​.

Pero llevo meses de desaliento y desamparo por parte de la Justicia Española y el
miedo ha vuelto a atenazar mis estómago. Yo​ ​no​ ​puedo​ ​seguir​ ​intentando​ ​protegerlos
sola.​ ​Por​ ​favor,​ ​ayúdenme.
Señor​ ​Mariano​ ​Rajoy,​ ​Señor​ ​Jose​ ​Manuel​ ​Maza,​ ​Señor​ ​Manuel​ ​García-Pelayo,​ ​les
pido​ ​desde​ ​lo​ ​más​ ​profundo​ ​de​ ​mi​ ​corazón​ ​que​ ​nos​ ​ayuden​ ​en​ ​esta​ ​lucha.​ Sé que
ustedes tiene el poder y suficientes herramientas e instrumentos para usarlos a nivel
nacional e internacional. Por favor ayúdenme a dar a mis hijos un futuro digno.
Sé que tiene muchas cosas importantes en las que trabajar, pero les aseguro que
corremos grave peligro. Si, yo me equivoqué hace cuatro años en creer que era posible
que este hombre podía cambiar y por eso le dí una oportunidad. Me dí cuenta pronto
de mi error, pero me costó casi tres años salir de allí con mis hijos y poder ponerlos a
salvo. No permitan que nos envíen de vuelta a vivir allí, por favor. Ayúdenme a
protegerlos.​ ​Escúchennos​ ​primero,​ ​antes​ ​de​ ​mandarnos​ ​de​ ​vuelta​ ​allí,​ ​solo​ ​pido​ ​eso.
Aun​ ​sigo​ ​teniendo​ ​esperanza​ ​en​ ​la​ ​justicia​ ​Española.​ En estos momentos ustedes
representan para mis hijos una última oportunidad de poder vivir en un entorno sano,
libre de miedo y violencia, como cualquier niño merece. ¿Para qué ha firmado España
tantos tratados y leyes? El Tratado de Estambul, la Ley Integral de Violencia de Género,
el Estatuto de la Víctima, el Pacto de Estado…​ ¿Es​ ​que​ ​todo​ ​es​ ​papel​ ​mojado​ ​para​ ​mis
hijos​ ​y​ ​para​ ​mí?
Les envío un cordial saludo con todo mi respeto,
Juana Rivas Gómez.

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